Colegiata de Grandas de Salime


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Madoz, en su Diccionario Geográfico (Madrid 1847) hace referencia al templo parroquial, situado en la villa de Grandas. La, iglesia parroquial (San Salvador), de la que es aneja la de Sta. María de Salime, se encuentra en el centro de la villa: es un edificio de piedra pizarra, construido con mucha solidez, y le circuye una galería de arcos modernos: en la fachada principal, y sobre 2 anchos pilares, cuyos arcos estriban en el grueso de la pared, se eleva una torre cuadrada, de 20 varas de altura, también de pizarra, que ennegrecida por el tiempo, comunica al resto de la obra un aspecto bastante triste. La puerta del pórtico, que da entrada a un vestíbulo por donde se pasa al interior de la iglesia, es de piedra de canteria, formando arco. En el espacio intermedio desde la puerta exterior hasta la interior hay 19 pies de longitud y 11 de altitud; en uno de los lados existe la pila bautismal, y en el centro de las paredes laterales 2 antiquísimos retablos. La puerta interior forma 3 arcos góticos del mismo orden, en cuyos capiteles se advierten varios adornos de yeso. La nave del templo, lejos de presentar la antigüedad del vestíbulo y puerta interior, manifiesta en todas sus proporciones la arquitectura moderna; es de 40 pasos de longitud y 12 de altitud: en la bóveda, y correspondiendo á un pequeño crucero, hay una media naranja, y á los lados otras 2 menores, bajo las cuales se hallan 2 pequeñas capillas dedicadas á Ntra. Sra. del Rosario y del Carmen. El retablo mayor, lo mismo que los de las referidas capillas, es antiquísimo, dorado y lleno de raros adornos que recuerdan la época del mal gusto: en lo más elevado de dicho retablo existe la imagen del Salvador, titular de la parroquia. Las pilastras y cornisamento de la iglesia indican ser cuando más del principio del siglo xviii, y que entonces se destruyó el antiguo edificio para formar el actual, conservándose únicamente el vestíbulo y arco de la puerta interior. Se dice con algún fundamento que perteneció a los Templarios, y que tal vez habría en esta villa hospedería para los peregrinos que concurrían a visitar el sepulcro de Santiago, patrón de las Españas, pues así lo induce a creer las conchas (5 pechinas que se observan insculpidas en la piedra de la fachada y sobre el mencionado arco). Esta iglesia fue colegiata con muchas rentas: en tiempos modernos; cuando subsistía el diezmo, se sostenían en ella un abad y 3 racioneros o canónigos.